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      Venezuela y la confrontación imperialista en América Latina
      ¿Cuáles son nuestras tareas y perspectivas para defender a Venezuela?


      Por Alison Bodine y Ali Yerevani
      Traducido por Reynaldo Cruz Diaz


      “Hoy, 200 años más tarde, podemos decirlo: después de haber perdido esa independencia que costó tanto, Venezuela, en estos últimos diez años... ha recuperado su independencia... y esta independencia recuperada es una puerta que debemos mantener abierta para que en los próximos años y décadas podamos recuperar todas las necesidades de las personas: libertad, igualdad, felicidad, vida, un país humano, un país pleno".

      El presidente Hugo Chávez dijo estas palabras en un desfile cívico-militar en Caracas, Venezuela, el 5 de julio de 2011, durante el 200 aniversario de la Declaración de Independencia de Venezuela de España. Como Chávez explica, a través de los logros del proceso revolucionario bolivariano, ahora, el pueblo de Venezuela no solo marca su independencia de España sino también tremendos avances hacia su Independencia del imperialismo estadounidense.

      Hoy, junto con Cuba, el gobierno electo democráticamente del presidente Nicolás Maduro y el proceso revolucionario bolivariano representa la amenaza más grande para la hegemonía de los Estados Unidos en occidente.

      El imperialismo de los Estados Unidos vs. La independencia de Venezuela

      La 16ª Cumbre del ALBA-TCP se celebró en La Habana, Cuba, en diciembre de 2018. El ALBA-TCP, Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América - Tratado de Comercio de los Pueblo, fundado en 2004 por Cuba y Venezuela, es una organización intergubernamental con una serie de acuerdos comerciales en curso establecidos como una alternativa al ALCA (Tratado de Libre Comercio de las Américas) controlado por los Estados Unidos. En sus comentarios durante la Cumbre, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, expuso claramente esta crítica confrontación entre el imperialismo y la independencia en Venezuela. Él dijo, “América Latina es una zona en disputa. Es una disputa muy reñida entre el proyecto neocolonial e imperialista de los Estados Unidos y el proyecto de liberación, independencia y felicidad compartida de nuestros pueblos de América Latina y el Caribe. Es un área en medio de una disputa intensa; Hay una ofensiva contra los gobiernos progresistas. Ciertamente estamos en el ojo del huracán. Somos el objetivo de las amenazas del Imperio y sus gobiernos satélites en el continente, de una campaña brutal contra la Revolución Bolivariana y nuestra democracia".

      El presidente de los Estados Unidos, Trump, y su administración también han enmarcado esta confrontación en su propio interés. Al usar palabras como "democracia" y "derechos humanos", el gobierno de los EE. UU. y sus aliados intentan pintar un cuadro que es peligrosamente similar al usado para justificar sus sangrientos ataques contra Afganistán, Irak, Libia y Siria, todos los países que han sido destrozados por la guerra, las sanciones y la ocupación encabezadas por Estados Unidos. Ninguno de estos países ha visto el prometido "retorno a la democracia" o el florecimiento de los derechos humanos, porque ese nunca fue el verdadero objetivo del gobierno de los Estados Unidos y sus aliados. Su objetivo siempre fue, como lo es hoy con Venezuela, volver a poner a estos países bajo el control del imperialismo estadounidense, sin importar el costo humano.

      Irak, Libia, Siria y ahora Venezuela no son los únicos países que han sido cruelmente condenados a la destrucción por la maquinaria de guerra de los Estados Unidos durante esta nueva era de guerra y ocupación que comenzó con la invasión de Afganistán en 2001. En 2007, el general retirado de los Estados Unidos Wesley Clark hizo una entrevista en Democracy Now en la que reveló un memo clasificado que vio en 2001 donde se describía cómo Estados Unidos, "va a aniquilar a siete países en cinco años, comenzando con Irak, y luego Siria, Líbano, Libia, Somalia, Sudán y, rematando, Irán".

      Este memo es importante para entender porqué el gobierno de EE.UU. ataca a Venezuela. Esos siete países comparten hoy algo con Venezuela —su independencia ante el control de la política exterior de EE.UU. Sí, algunos de estos países son ricos en petróleo y otros recursos naturales, pero no todos ellos. Todos, sin embargo, habían o bien logrado independizarse de la hegemonía estadounidense o luchaban por hacerlo al momento de escritura del memorándum.

      Continúa la guerra de EE.UU. contra Venezuela

      Para estancar la marcha de Venezuela hacia su independencia, el gobierno norteamericano y sus aliados han desatado la guerra, el terrorismo económico y una despiadada campaña mediática en su contra.

      Las sanciones estadounidenses, que comenzaron a intensificarse bajo la presidencia de Barack Obama en 2014, consisten en más de 150 medidas que apuntan a destruir la economía venezolana y forzar el derrocamiento del presidente Maduro. En total, se estima que las sanciones impuestas por EE.UU., Canadá, la UE y Suiza hayan costado más de 130 mil millones de dólares a Venezuela desde 2015, suma equivalente al Producto Interno Bruto (PIB) de Venezuela en un año. Además, hay casi 5,5 millones de dólares ilegalmente congelados por instituciones financieras que incluyen el Citibank y el Bank of England.

      El bloqueo imperialista contra Venezuela ha privado al país de los métodos normales y establecidos para el financiamiento y el comercio internacional. Es una campaña deliberada del gobierno norteamericano y sus aliados para sabotear la economía venezolana y negarle a su pueblo el acceso a cosas tan indispensables como la comida, medicinas y otros bienes básicos.

      Un ejemplo del impacto humano del régimen de sanciones contra Venezuela es el sector de la salud. El gobierno norteamericano y su prensa nunca mencionan una palabra sobre las sanciones impuestas contra Venezuela. En cambio, quieren que la gente de todo el mundo crea que los déficits en medicinas son causados por la desidia del gobierno de Venezuela.

      Sin embargo, según explicó Marcel Quintana, co-fundador del grupo LGBT para la conscientización sobre el SIDA “ASES Venezuela”, en una entrevista con Michael Fox de Real News Network, el bloqueo está impactando incluso en la habilidad de Venezuela para cooperar con organizaciones internacionales de salud para asegurar el suministro de medicinas. Explica “Entendemos que la Organización Panamericana de la Salud ha tenido que cambiar las cuentas [usadas para comprar las medicinas] cuatro veces porque las siguen bloqueando. El bloqueo no es solo contra el gobierno, es también contra la gente que vive con VIH, es contra la gente que vive con cáncer porque no permiten que las medicinas entren al país. No solo están bloqueando el país, sino también la salud de la gente que vive con VIH. Y esto es serio. Muy serio.”

      Los EE.UU. siguen amenazando a Venezuela con una futura intervención militar. En una conferencia de prensa del 25 de junio de 2019, el enviado especial del gobierno norteamericano para Venezuela, el criminal de guerra Elliot Abrams insistió nuevamente que la opción militar contra Venezuela aún estaba sobre la mesa. Al mismo tiempo, anunció que un barco hospital de la Fuerza Naval Norteamericana había salido de Miami rumbo a Venezuela. Más que un barco hospital, esta nave de la Marina Estadounidense es parte de las operaciones militares norteamericanas en Latinoamérica y el Caribe, y tiene como objetivo demostrar que “el Comando Sur norteamericano está comprometido con la región en apoyo a nuestros socios caribeños y latinoamericanos, al igual que a los desplazados venezolanos que siguen escapando de la brutal opresión del ex régimen de Maduro unido a la crisis política, económica y humanitaria que provocó,” como declaró el comandante del Comando Sur Norteamericano. Esto es una provocación más contra el gobierno venezolano, al igual que una afronta a la soberanía y dignidad de Venezuela al inferir que su pueblo y su gobierno no son capaces de ocuparse de sus propios asuntos.

      El gobierno de Canadá también continuó teniendo un rol principal en la campaña imperialista para derrocar al gobierno de Venezuela y revertir los logros hechos por la gente pobre, trabajadora y oprimida en el proceso revolucionario bolivariano. Esto incluye las sanciones ilegales e injustas contra casi 100 venezolanos.

      Según publicó en su cuenta de Twitter la Ministro de Relaciones Exteriores de Canadá, Chrystia Freeland refiriéndose al derechista y pro-imperialista Grupo de Lima, “Canadá y nuestros socios del Grupo de Lima Argentina, Brasil y Chile nos encontramos en el marco del #G20 para discutir las violaciones a los derechos humanos del régimen de Maduro y nuestro compromiso común de un regreso pacífico a la democracia en #Venezuela.” Recientemente, Freeland también ha tenido charlas respecto a Venezuela con el Secretario de Estado norteamericano Mike Pompeo y la portavoz de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, según reportó la cadena CBC News en Canadá.

      La clase gobernante capitalista en Estados Unidos y otros países imperialistas está imponiendo la guerra y el bloqueo a Venezuela para fortalecer su posición en América Latina y el Caribe, en busca también de recuperar la hegemonía en la región. Su legitimación del autoproclamado “Presidente interino” de Venezuela Juan Guaidó y su continuo apoyo a la violenta oposición contrarrevolucionaria en Venezuela también demuestra que están comprometidos a mejorar la posición de la clase capitalista nacional contra el gobierno de Venezuela y el proceso revolucionario bolivariano.

      Venezuela defiende su soberanía y autodeterminación

      Han pasado más de cinco meses desde que el gobierno de Estados Unidos y sus aliados imperialistas nombraron a Juan Guaidó “presidente interino” de Venezuela. Pese el apoyo norteamericano, su títere ha fracasado totalmente en llevar a cabo un golpe de estado contra el presidente democráticamente electo Nicolás Maduro. De hecho, el lacayo de Guaidó en Colombia ha sido expuesto por el Panam Post por desfalcar más de $100.000 USD que estaban destinados a la “ayuda humanitaria” y mantener a los desertores del ejército venezolano.

      En contraste, la gente en Venezuela ha enfrentado un bloqueo criminal, el sabotaje a su red eléctrica, la continua violencia derechista y otros intentos de golpes y asesinatos con dignidad y constante movilización. Valientemente, el pueblo de Venezuela ha seguido defendiendo su democracia, a su presidente, y el proceso revolucionario bolivariano.

      El gobierno de Venezuela también ha defendido su independencia por medio de su compromiso con la solidaridad y la cooperación con otros países y movimientos a lo largo de toda Latinoamérica y el Caribe. Esto incluye su participación en y formación de organizaciones como el ALBA-TCP y la CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y el Caribe), al igual que su continuo compromiso a Petrocaribe. Un componente de Petrocaribe es un programa que entrega petróleo de Venezuela a los países participantes a cambio de bienes y servicios.

      La firme defensa venezolana de su soberanía e independencia está creando una profunda confrontación con el imperialismo.

      Las discusiones y debates son buenos pero formar un movimiento de solidaridad con Venezuela es una prioridad y una necesidad

      Seamos claros, la agresión imperialista encabezada por EE.UU. hacia Venezuela no es por ideología. No es por las ideas abstractas sobre el carácter político del gobierno venezolano, no es una batalla entre nociones de bien y mal, tampoco parte del énfasis de que es por el petróleo.

      La guerra contra Venezuela hoy es una guerra contra un país que está logrando su independencia del imperialismo.

      La independencia del imperialismo y la soberanía, no el socialismo, es el mensaje que se transmite hoy desde Venezuela a los pueblos de América Latina y el mundo. El gobierno de EE.UU. y sus aliados no pueden aceptar o tolerar un creciente movimiento anti-imperialista, uno que tenga la capacidad de generar la unión de países coloniales y semi-coloniales en Latinoamérica y todo el mundo en contra de los matones imperialistas y sus interminable ímpetu por la hegemonía del mercado capitalista, el neocolonialismo y la sobre-explotación.

      Muchos intelectuales de izquierda y analistas respetados y progresistas en Norteamérica y Europa están prestando tal vez demasiada atención, o se dejan llevar por las dinámicas internas de la revolución Bolivariana, sin percatarse de que nuestra tarea principal no es especular sobre el proceso revolucionario en Venezuela. Debemos entender que es lo que Venezuela necesita ahora y cuáles son las tareas principales e inmediatas que de esto se desprenden, especialmente como habitantes de Estados Unidos o Canadá, en el vientre de la bestia. La mejor manera de contribuir con la lucha del pueblo venezolano contra la oposición derechista pro-imperialista dentro de Venezuela y los constantes ataques, sanciones e intervenciones del imperialismo es formar un movimiento anti-guerra y anti-imperialista contundente que también se enfoque en generar un movimiento de solidaridad con Venezuela en defensa de la autodeterminación de su pueblo.

      Nuestra única opción y responsabilidad es formar un movimiento de masas efectivo para defender al pueblo venezolano y apoyar su lucha contra la agresión imperialista, centrado especialmente en las de Estados Unidos y Canadá. Tenemos demasiadas conferencias, pero no suficientes acciones masivas. Tenemos demasiados clubes y círculos de discusiones, sin acciones militantes. ¿Por qué tantos grupos y organizaciones apoyan Venezuela pero no demuestran unidad en acciones? ¡Juntos podemos organizar miles de personas en Washington DC y Ottawa, mientras las dos protestas nacionales e internacionales en Washington DC trajeron apenas entre 700 y 1,000 personas a la calle!

      La revolución venezolana y la defensa de su independencia presenta una oportunidad única a los pacifistas, izquierdistas, progresistas y otros activistas humanitarios para rebasar esta fragmentación. Las clases trabajadoras y oprimidas de EE.UU. y Canadá deben escucharnos y vernos en acción para creernos y unírsenos. Recordemos el Movimiento de Derechos Civiles, el movimiento contra la guerra en Vietnam, el Movimiento por la Enmienda de Igualdad de Derechos (ERA). ¡Sí, podemos!

      Ideas finales y conclusiones

      Un reciente artículo del Ministro de Exteriores venezolano Jorge Arreaza, impreso en este número de Fire This Time, claramente describe nuestra tarea como personas humanitarias, progresivas y anti-guerreristas, “Venezuela es el epicentro de una disputa histórica.” Los progresistas, intelectuales izquierdistas y activistas, en vez de enfocarse en cómo debe desarrollarse la revolución venezolana y cuáles son las mejores opciones que deben tomar los líderes del proceso revolucionario bolivariano, deben centrar sus esfuerzos, tiempo y energía en formar un movimiento de solidaridad fuerte y efectivo con el pueblo venezolano y su gobierno revolucionario.

      Nuestro trabajo, como gente fuera del país, no es ocuparnos con lo que sucede allí internamente respecto a lo que es bueno o malo para los venezolanos. No es nuestro trabajo descubrir, ahora, que la batalla de los imperialistas con Venezuela es para explotar su petróleo y recursos naturales, una ambición evidente de los poderes coloniales. Nuestro trabajo es enfocarnos totalmente en la guerra de los imperialistas contra Venezuela como país independiente. Con un poco de pensamiento crítico, necesitamos aclarar para nosotros mismos la situación objetiva y las intenciones imperialistas. ¿Por qué los Estados Unidos y sus aliados imperialistas han impuesto la guerra y la ocupación desde 2001 sobre Afganistán, Irak, Libia, Siria, Yemen y ahora amenazan a Irán? ¿Todas estas guerras, ocupaciones y sanciones son realmente por el petróleo y el robo de los recursos naturales? Si nuestra respuesta es sí, entonces nos encerramos en un pensamiento simplista y malentendemos la naturaleza del imperialismo y la profunda crisis económica actual sin solución del sistema de mercado capitalista.

      La raíz de todos los conflictos y batallas de todos los países imperialistas contra los países independientes, incluyendo los países coloniales y semi-coloniales, es el deseo de negarles la soberanía y autodeterminación. Todo lo demás es secundario.

      Hemos visto con claridad que el heroico pueblo de Venezuela y su gobierno revolucionario, bajo el mando del Comandante Chávez y ahora el democráticamente electo Presidente Maduro, son totalmente capaces de lidiar con toda clase de sabotajes internos y contrarrevolucionarios. Es urgente incrementar nuestro esfuerzo para explicar a la gente en los países industriales y avanzados que la escasez de comida, bienes, medicinas y necesidades básicas son el resultado de las inhumanas, brutales y pesadas sanciones y bloqueos imperialistas. Debemos formar un movimiento en defensa del pueblo venezolano con el slogan principal de “¡EE.UU., Canadá y otros países imperialistas, manos fuera de Venezuela!” y “¡Cesen el bloqueo contra Venezuela!” debemos formar un movimiento para defender la autodeterminación y la soberanía de Venezuela. Trabajemos y enfoquémonos juntos en un esfuerzo unido para estas exigencias básicas. Venceremos.

      La versión original del artículo fue publicada en inglés en Fire This Time Vol. 13 Ed. 7 (julio 2019)

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